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La vida comienza a los 30, pero antes…

Recuerdo que cuando era joven me aterraba cumplir años. Siempre que se acercaba esa fecha me deprimía porque sentía que estaba envejeciendo y que se me estaba yendo la vida y aún no había logrado mis sueños ni tenía las cosas que -según yo- me harían feliz.

Cuando cumplí 20 años estaba en una negación terrible. No quería cumplirlos, me sentía vieja e incluso hasta compré mi primera crema antiarrugas. ¡A los 20 años! Qué risa. Tenía mucho miedo de todo lo que estaba por venir, sin embargo no me daba cuenta que estaba a punto de comenzar esa etapa de autodescubrimiento y realización por la que todos pasamos cuando somos veinteañeros.

En mi década de los 20 cumplí varios de mis deseos y propósitos que tengo desde la infancia, ahora son gratos recuerdos que pienso con una sonrisa. Y es que los veintes son la década en la que vamos definiendo quiénes somos y lo que deseamos hacer en la vida. Los veintes son la etapa donde ocurren sucesos que ayudan a terminar de moldear la persona que seremos al llegar los 30.

Según leí en un artículo hace algún tiempo, cuando cumplimos los 30 ya nos quedamos con la personalidad y manera de pensar que tenemos para toda la vida. Si no cambiaste tus hábitos o mentalidad antes de los 30 años, es muy probable que te cueste muchísimo trabajo cambiar algo en ti. ¿Suena emocionante y aterrador al mismo tiempo verdad?

Por eso debemos aprovechar los 20 para hacer todas aquellas cosas que hemos soñado desde que éramos niños. La ventaja de esta edad es que a veces aún no tienes las mismas responsabilidades que alguien de 40 y todavía se encuentra presente en nosotros ese espíritu aventurero para hacer las cosas.

Cosas que todos debemos hacer antes de cumplir 30 años

Quiero compartirte algunos consejos y parte de los momentos importantes en mi vida que me fueron moldeando durante mis veintes y que me hicieron darme cuenta que la vida -realmente- comienza a los 30.

Viaja

Amo viajar, desde que era una niña (aunque pasé por una pequeña etapa en la que me aterraba subir a los aviones porque tenía miedo de que se estrellaran). Cuando tenía 21 años recién cumplidos tuve la oportunidad de irme a vivir a Italia durante 6 meses gracias a un intercambio para el que apliqué con mi universidad y afortunadamente fui de las pocas seleccionadas. Ese viaje cambió mi vida.

Tener la experiencia de vivir en otro país cuando eres joven es algo increíble. Aprendes nuevas costumbres, pruebas nuevas comidas, te aventuras a visitar nuevos y desconocidos lugares, mientras que al mismo tiempo vas creciendo como persona, casi sin darte cuenta de lo mucho que estás cambiando. Para mí fue algo que ayudo de manera monumental a definir la persona que ahora soy y a descubrir un lado de mí que no conocía, pues antes de irme era muy seria y tímida y al regresar volví llena de confianza y me quité cientos de miedos de encima.

Aún amo viajar y desearía hacerlo más frecuentemente de lo que puedo, pero las cosas son diferentes y ahora no es tan divertido quedarme en un hostal compartiendo el cuarto con desconocidos. La experiencia de viajar en los 20 es totalmente diferente a los 30. Mis viajes ahora son más planeados, quizás hasta más tranquilos, pero igualmente los disfruto muchísimo y los valoro aún más.

Estudia algo que ames

Yo terminé estudiando diseño por mera casualidad. Nunca estuvo en mis planes y si me hubieras preguntado de pequeña qué quería estudiar, jamás se me hubiera ocurrido decir que diseño. Pero quería una carrera no tradicional (administración, arquitectura) ni aburrida (derecho, sin ofender a los abogados). Así que eso estudié, al principio fue difícil pero le encontré amor y soy feliz siendo diseñadora, aunque siempre he pensado que Letras o Comunicación deberá ser mi segunda carrera.

Atrévete a hacerte ese tatuaje

Tatuaje, piercing, experimentar con tu cabello o la “locura” que desees hacer. Los 20 son la edad ideal para comenzar a hacer esas cosas pues lo piensas menos. No pensamos mucho menos el qué diran los demás (en los 30 no nos importa, pero a veces nos gana la flojera o el “luego”).

Ten un hijo

Claro, si tener hijos está en tus planes, que tampoco es obligación ni requisito. Pero ser madre joven es muy divertido, y eso que yo no soy tan joven, tuve a mi hija a los 27 años. Pero me divierto, tengo energía para jugar con ella y probablemente tenga más años para disfrutarla que si me hubiera esperado a ser madre cerca de los 40.

Comienza a buscar tu trabajo soñado

Explota esa pasión y perseverancia que tienes en la juventud para comenzar a luchar por el trabajo de tus sueños. Cuando estamos jóvenes aún pensamos que miles de cosas son posible y fáciles. La vida nos va enseñando que no es así, pero por eso debemos aprovechar ese entusiasmo y empuje que tenemos en nuestros veintes para acercarnos a nuestras metas.

Escribe un blog

Nos pasan cosas tan increíbles cuando somos jóvenes que todos deberíamos escribirlas en algún espacio para leerlas después. A veces me encuentro mis blogs viejos y me divierto mucho al leer y recordar divertidas anécdotas de mi juventud. Así que escribe, escribe todo lo que te pase, aunque sean cosas que parezcan no tener importancia. Escribe cuando estés feliz y cuando estés triste. Escribe si viajas, escribe si descubres algún dato curioso nuevo. Escribe tu vida, y después, vuelve a vivirla cuando lo leas.

Y bueno, ¿por qué la vida comienza a los 30?

Fácil. Una vez sabiendo quien eres y lo que quieres, te será más sencillo hacer y lograr todo lo que te propones. A los 30 pierdes muchas inseguridades que tenías cuando joven. Ya conoces los riesgos y desafíos de muchas cosas. Lo que piensen los demás te empieza a valer. A los 30 tienes mayor certeza de lo que deseas hacer con tu vida, en comparación con los veintes, que son una especie de década de autodescubrimiento personal.

Así que no te preocupes por cumplir años, aprende a disfrutarlos y a sacarle lo mejor a cada década.

Soy Lucy, diseñadora, mexicana y una mamá millennial. Soy madre de una pequeña de tres años de nombre Lucía, a quien cariñosamente llamo Little Monster en el blog. Tomo la maternidad con una taza de té y mucho sentido del humor. Comer, leer, dormir y escribir son mis placeres.

This article has 3 comments

  1. Norma Angeles

    100 porciento de acuerdo. Yo feliz de tener a mis hijos antes de los treinta, la pequeña entra a la escuela este ciclo y siento que puedo empezar con todo mi maestría y otros planes.

  2. Yuria Prospero

    Me encantó leerte. Me hiciste sentir entusiasmada. Me encanta viajar y lo hacemos cada vez que podemos.

  3. Angélica

    Tengo un poco más de 30, pero sin duda, esa fecha fue significativa porque deje atrás los suficientes prejuicios como para ser feliz, un abrazo fuerte.

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