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Estilo de vida

Después del terremoto: un momento para reflexionar

Este post acerca del terremoto es muy distinto a lo que suelo compartir.

Estos días me he mantenido en silencio en la mayoría de mis redes. No planeaba hacerlo, no pensaba repentinamente guardar silencio de los temas que suelo hablar en mi blog y en todas mis redes. Pero es que no he podido hacer otra cosa. El terremoto de este 19 de septiembre en el centro de México nos dejó a todos sin palabras.

Fue un evento trágico, que nos afectó a millones de mexicanos, incluso a quienes estamos a la distancia y no nos tocó vivir el terremoto en carne propia. Es que uno jamás espera esas cosas. Sabemos que pueden ocurrir, sí. Pero no podemos permitirnos vivir en eterna paranoia. Yo misma, que vivo en una zona sísmica, de la que se dice puede ocurrir en cualquier momento un terremoto tan grande que termine con la vida de todos, mantengo la paz y entiendo que la vida sigue. El día que nos toque quizás llegue, quizás no. En realidad es algo que no podemos prevenir ni evitar. Lo único que podemos hacer es prepararnos.

Este terremoto, al que ahora se refieren como 19S, nos sacudió a todos los mexicanos en cuerpo, mente y espíritu. Nos recordó que nada es seguro, que la vida es frágil y que existe cosas que pueden causar un dolor como ningún otro. Pero también nos recordó que si así lo queremos, podemos hacer grandes cosas juntos.

Dentro de todo lo malo, hay atisbos de luz, pequeños rayos de esperanza que se presentan ante nosotros en todas esas muestras de apoyo y lucha para rescatar a los sobrevivientes de los escombros. Para rescatar a los cuerpos de quienes no lograron salir a tiempo y darle una sepultura que merecen.

No me resulta fácil hablar de este tema. Mi sensibilidad hacia este tipo de sucesos es muy alta, en comparación con otras personas. Las primeras noches no dormí. No podía tranquilizarme. Me dolía la cabeza sin parar. Si descansaba un poco era porque caía rendida. Pero mi mente se encontraba atormentada. Quizás aún lo está.

Y es que no puedo evitar sentir dolor, sentir miedo, coraje, rabia, paranoia. He llorado, he gritado y he maldecido. ¿Por qué ocurren estas cosas? ¿Cómo se sobrepone uno después de vivir algo así? Pienso en todas aquellas personas que perdieron seres queridos a causa del terremoto. En todas esas madres que perdieron lo que más amaban en este mundo. Y lloro con ellas, sufro con ellas. Porque no es justo que sucedan estas cosas.

Siento un nudo en la garganta al escribir esto y mis ojos comienzan a ponerse llorosos.

En los últimos meses, he hecho cambios en mi vida. Uno de ellos, es buscar siempre lo positivo de cada situación, incluso de las más difíciles y dolorosas. ¿Cómo le encuentro lo positivo a esto? Los primeros días no lo entendía. No podía. Es una tragedia, una verdadera tragedia y de eso no queda duda.

Tras mucho pensar, recordé algo que alguna vez me dijo mi psicóloga. Me explicó que de todo lo que nos pasa podemos aprender algo. Quizás nos cueste trabajo o quizás sea fácil. Pero hay una lección en cada experiencia, tanto buena como mala.

Desde luego, hablo de esto desde mi punto de vista personal y mi experiencia. Yo no estuve en el terremoto. No sé lo que realmente sienten otros. Pero sé lo que siento, sé que mi hipersensibilidad me hace sentir dolor, miedo y rabia como si hubiera estado ahí. Ha sido un golpe muy duro para todo el país.

Por eso me he mantenido en silencio.

No he tenido ánimos para escribir ni comentar nada, salvo compartir información sobre apoyos y sobre la unión y el asombroso trabajo en equipo que ha nacido entre los mexicanos. He visto algunos influencers y bloggers tomándose selfies y pagando publicidad para que su mensaje de empatía o su meme con referencia al terremoto llegue a más personas. No lo entiendo, pero en fin, cada cabeza es un mundo y cada persona actúa de manera distinta.

Creo que debemos tomar de este terrible suceso lo que necesitemos cada quien. Como comento, escribo esto desde mi sentir y mi manera de ver las cosas. Así que, ¿qué puedo tomar o aprender yo de todo lo que ha ocurrido?

Primero, a no dar las cosas por sentado, todo puede desaparecer en un instante.

Segundo, a disfrutar más a mi seres queridos y decirles siempre que los amo.

Tercero, a agradecer lo que tengo, que es mucho.

Cuarto, a quejarme menos.

De estos cuatro puntos, me quedo principalmente con el tercero y cuarto. Solemos quejarnos a veces de cosas tan insignificantes, cuando deberíamos estar agradecidos de todo lo que tenemos. Démosle valor a las cosas que realmente lo merecen, esas cosas que no tienen precio. Una sonrisa, un abrazo, nuestra familia, el tiempo juntos.

El 19S nos ha dejado marcados a todos. Elijamos de manera consciente qué hacemos con esa marca.

Foto Mujer en ventana de Shutterstock

Soy Lucy, diseñadora, mexicana y una mamá millennial. Soy madre de una pequeña de tres años de nombre Lucía, a quien cariñosamente llamo Little Monster en el blog. Tomo la maternidad con una taza de té y mucho sentido del humor. Comer, leer, dormir y escribir son mis placeres.

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