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Mamá tiene depresión

Así es. Tengo depresión.

Este será probablemente uno de los posts más difíciles que escriba en mi blog. Es un tema que para quienes no la padecen puede parecer una tontería. Pero quieres la sufrimos sabemos el infierno en el que se puede convertir.

Sé que quizás pierda lectores, se me acuse de ocultar mi problema en redes o incluso hasta haya personas que piensen que hago esto para llamar la atención. Pero honestamente, no me importa la existencia de ninguno de estos pensamientos. La depresión es un tema serio y que no debe perder el tiempo en tonterías.

Quiero compartir mi testimonio y experiencia, no sólo porque creo que es necesario expresarlo, sino porque al igual que con la mayoría de las cosas que comparto en este sitio, espero estas palabras, que hoy ya no son tan dolorosas de escribir, puedan ayudar a otras mujeres y madres que estén o hayan vivido el terrible calvario que puede ser la depresión.

Quizás para algunos les sorprenda saber que padezco depresión. Si bien no es nada por lo cual debamos avergonzarnos, tampoco es algo que andemos anunciando por la vida o que sea digno de celebrar. 

Tengo todo para ser feliz: una familia que me ama, un esposo que me apoya, una hija que me hace sentir cosas hermosas, un trabajo con el que soñé desde pequeña, amigas incondicionales que me aceptan tal y como soy. Entonces, ¿por qué estoy deprimida?

No sé con certeza cuando comencé a estarlo. La verdad es que creo que pocas personas saben el momento exacto en el que comienzan a padecer depresión. Y es que así funciona: es como una niebla que va entrando poco a poco a tu mente y a tu vida. Discreta, en silencio, es ese enemigo que entra por la puerta trasera cuando no estás mirando.

Con el tiempo, esa niebla crece, se fortalece y se convierte en una nube negra que te acompaña a todos lados. Y así, un día, te das cuenta que tus día se han vuelto tristes, grises, sin mucha motivación ni aliento. Pero la depresión es muy inteligente. 

Te hace parecer normal, pero la mayoría del tiempo estás funcionando en piloto automático. A veces permite pasar unos rayos de sol y te sientes feliz, plena, sientes que esa mala racha ha quedado atrás. Incluso hasta te ríes de aquellos días en los que te agobiaban demasiado algunas cosas y hoy no tienen tanta importancia.

No sé el orden cronológico de mi depresión. Pero sí sé que este ha sido emocionalmente hablando, probablemente el año más difícil de mi vida. La depresión llegó y me pegó como nunca. Me hundí, me vencí, caí en ese hoyo negro y oscuro. 

Tuve dos momentos críticos este año. Pensamientos de suicidio aparecieron en mi mente. Afortunadamente no salieron de ahí. Pero no sé qué habría pasado si no tuviera a mi hija. En ese momento de completa y total soledad, con todos esos demonios acosándome dentro de mi mente, su imagen logró entrar y fue suficiente para recuperar algo de normalidad. Si no fuera por ella, quizás hoy no estaría contándoles esto.

¿Cómo o por qué comenzó mi depresión? No lo sé. Pero después de meses de terapia, he entendido porque en este verano en particular llegué a tocar fondo. Aunque obviamente no es la única razón detrás de mi depresión, sí hubo una serie de acontecimientos que me llevaron a caer más profundo y perder toda esperanza.

El año pasado tuve un proyecto que pensé y creé con el corazón. Pero me asocié y confié en la persona equivocada. La persona que elegí para hacer equipo, resultó no ser esa persona bien intencionada y feliz como hacía aparentar. Y así, recibí una de las traiciones más grandes que he tenido en mi vida. 

Hoy ya no tengo contacto con esa persona que resultó ser tóxica y dañina, sin embargo por alguna razón sigue buscando maneras de hacerme daño. Tendrá sus propios demonios mentales para ser como es y continuar dañando a otras blogueras, no solo a mí, pues no he sido la única que ha tomado distancia como consecuencia de sus acciones.

Afortunadamente poco a poco fui analizando y descubriendo a través de la terapia que esa mala experiencia fue lo que me llevó a la depresión severa que he vivido estos últimos seis meses. De esa manera, he aprendido a restarle poder a esa persona y a ese proyecto que hoy es solo un fantasma barato de lo que yo había soñado. Duele cuando esas cosas pasan, pero son lecciones que vamos aprendiendo en la vida.

Vivir con depresión no es fácil. Hay muchas personas que no logran vencerla y no salen con vida de ella. Y parece que cuando eres madre es aún peor. La gente te cuestiona: ¿cómo puedes estar deprimida si tienes a tu familia contigo? Lo siento, pero quienes tengan familiares o amigos que sufran o hayan perdido la batalla ante la depresión, sabrán que la familia no es suficiente. Es una motivación, sí, pero no siempre es suficiente.

Hoy me siento un poco mejor. Han sido más de dos meses desde el último momento crítico que tuve. Siento que estoy más afuera que dentro de ese hoyo negro llamado depresión. Pero es una lucha constante, una guerra contra el enemigo más poderoso que tienes: tú mismo.

La mente es muy poderosa, lo cual es excelente cuando tienes pensamientos positivos y practicas meditación. Pero cuando tienes depresión, es tu propia mente quien te lleva al borde de la locura y la soledad.

Hoy escribo esto, no solo porque me sienta mejor o porque sea el Día Mundial de la Salud Mental, sino porque estoy segura que quizás detrás de la pantalla, esté otra madre sufriendo depresión al igual que yo.

Y quiero decirle, que todo está bien. Que no es mala mamá. Que la entiendo y la abrazo. Que nosotras podemos, podemos vencer a esa nube negra que nos sigue a todos lados.

Mujer: seas madre o no, tú puedes con esto.

Foto Mujer deprimida en Shutterstock

Soy Lucy, diseñadora, mexicana y una mamá millennial. Soy madre de una pequeña de tres años de nombre Lucía, a quien cariñosamente llamo Little Monster en el blog. Tomo la maternidad con una taza de té y mucho sentido del humor. Comer, leer, dormir y escribir son mis placeres.

This article has 4 comments

  1. Janet

    Te entiendo perfecto.

  2. Jessica Arrambide

    😘😘😘

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