¿Ya me sigues en Facebook? Una mamá millennial

Crianza

El día que perdí la paciencia

Dicen que nunca debes responder una carta cuando estás enojado y no debes hacer promesas cuando estás feliz. Pero nunca mencionan nada acerca de la tristeza. Escribí esto después de secar mis lágrimas. ¿Hice bien en continuar? No lo sé. Solo sé que necesitaba expresar…

Las ilusiones en los niños son buenas

¿Dudas en decirle a tus hijos que Santa Claus o el hada de los dientes son solo fantasía? Te comparto mi opinión sobre permitirle a los niños tener ilusiones. Hoy quiero tocar un tema que en los últimos años ha causado mucha polémica gracias al…

La triste historia de mi fracaso con la lactancia

Seas o no una mamá súper informada, sabes que la leche materna es lo mejor para tu bebé. Todos lo saben y todos coincidimos en que lo es. Conforme se acerca la fecha del nacimiento de tu hijo, estás decidida a darle pecho de manera exclusiva y casi sueñas con el momento de amamantar a tu bebé. Pero, ¿qué pasa cuando las cosas no salen como lo planeabas? Te cuento mi experiencia para que tu historia sea distinta.

¿Cómo aprovechar al máximo el tiempo con tu bebé si trabajas fuera de casa?

Esta es una de las miles de preguntas que me hacía a mí misma durante los primeros meses de mi vida de madre, especialmente cuando regresé a mi trabajo en una oficina desde 8 hasta 10 horas diarias lejos de mi bebé. Sabemos que las rutinas de una madre que trabaja como la de una que se queda en casa son ambas pesadas, pero no podrían ser más opuestas en cuanto a la cantidad de tiempo que se pasa con los hijos. Es por eso que he decidido compartir algunas ideas y consejos para que las madres trabajadoras aprovechen al máximo el tiempo con sus bebés, algunas que yo misma ponía en práctica cuando trabajaba y otras que se me han ocurrido ahora que no traigo (además de lo típico en la cabeza de una madre) mis pendientes del trabajo dando vueltas.

¿Realmente se embracilan los bebés?

"No la cargues, se va a embracilar". Uuuuy, cómo odiaba que me dijeran eso cuando recién nació Little Monster. "Si la acostumbras a estar siempre en tus brazos al rato no vas a poder hacer nada porque no va a querer que la sueltes", "la vas a hacer muy insegura", "no va a querer estar con nadie mas que contigo", etcétera, etcétera. Como mamá primeriza, nerviosa y con miedo de equivocarme, los primeros días hacía caso de estos consejos. Veía a mi pobre hija que lloraba porque no se podía dormir en su moisés, pero "tenía" que dejarla un ratito para que no se acostumbrara a que con sólo llorar un poco vendría mamá corriendo al rescate. Al principio obedecía como si la mentada embracilada en verdad fuera lo peor del mundo, por supuesto que no quería echar a perder a mi hija. Después de un par de días, me costaba un poco de trabajo hacerlo y empecé a repetirme a mí misma: "déjala un ratito, no le pasará nada, que no se acostumbre para que puedas hacer tus cosas", una y otra vez, como si estuviera memorizando las tablas de multiplicar. Yo creo que no pasaron ni diez días después que nació mi hija, cuando gracias a mi personalidad acuariana dije "¡A la ch*ngada la embracilada, es mi hija y la quiero abrazar!".
error: Copyright © 2013-2016 Una mamá millennial