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Viajes

Little Monster viaja a la playa

Este fin de semana realizamos nuestro primer viaje familiar a la playa en California. Además de mi esposo y Little Monster, nos acompañó una amiga de ambos, y su hijo que es algunos meses mayor que nuestra niña.

Viajamos en mi camioneta, lo que nos dio la libertad de echar cuanta cosa se me viniera a la mente: que la carreola gigante (nada de esas mini que se abren como paraguas), que los juguetes de playa para la niña, la sillita portátil por si no había sillas altas en los lugares donde llegáramos a comer, que el forro de la silla alta por si sí había y estuviera toda llena de restos de comida del niño que se sentó previamente, la pañalera con el zipper a punto de reventar de tantas cosas que le metí; un bolso con toallas, cobijas y cambios de ropa como para una semana; además de no uno ni dos, sino tres trajes de baño que le regalaron a Little Monster en su cumpleaños; la sombrilla para la playa y una maleta mediana con las cosas del esposo y mías.

Cuando pasamos por nuestra amiga y su hijo el sábado por la tarde me di cuenta de cuán evidente se notaba que era nuestro primer viaje con Little Monster: ella solo llevaba la carreola (gigante como la mía), una maleta pequeña con ruedas de Cars para la ropa, pañales y demás pertenencias de su hijo, una pequeña mochila con sus cosas y su cámara de fotos.

Afortunadamente ambos niños son felices andando en carro, por lo que el viaje fue muy tranquilo para todos. Llegamos a casa de la hermana de nuestra amiga a dejar nuestras cosas y aprovechamos que no era tan noche para ir a caminar a un mall al aire libre y cenar algo ligero. El hijo de nuestra amiga, que ya sabe caminar, estuvo corriendo por los pasillos frente a las tiendas ya cerradas, mientras Little Monster, que aún no suelta nuestra mano para caminar, trataba de hacer lo mismo que él aunque todavía no pudiera. Creo que ya le falta un poquito para soltarse, en un rato más ya estaré corriendo detrás de ella.

Al día siguiente nos levantamos relativamente temprano para ser domingo y nos fuimos a desayunar, para después tomar camino hacia la playa. Al principio Little Monster estaba muy seria observando todo desde donde colocamos nuestro tendido con las toallas y la sombrilla (siempre lo hace cuando va a un lugar nuevo), después de un tiempo la acercamos a la orilla de la playa para que pudiera caminar sobre la arena y sentir al agua en sus pies. Está de más decir que le encantó, cada vez que se acercaban las olas y alcanzaban a tocar sus piecitos, ella soltaba un gritillo de la emoción y sonreía volteándonos a ver.

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Volvimos a nuestro tendido y todo iba de maravilla, Little Monster quiso ponerse de pie y sostenerse de la sombrilla con su manita, yo estaba sentada detrás de ella cuidando que no se cayera pues la arena donde estábamos no era muy pareja. En eso el otro niño, que iba caminando justo detrás de mi, tropezó y cayó. Me volteé para ayudarlo a levantarse y en menos de un segundo escucho que mi esposo me habló de repente. Giro de nuevo hacia enfrente y me encuentro con mi pobre hija, que aterrizó cachete primero en la arena, con los ojos como plato porque no sabía como levantarse y moviendo los bracitos de un lado a otro. La levanté inmediatamente y no pude contener mi risa cuando vi que el lado derecho de su cara y su cabello estilo Beethoven quedó cubierto de arena. Como cayó en blandito y con la arena fresca, no lloró ni nada, sólo estaba como en shock porque al parecer no entendía bien qué había ocurrido, pero a los pocos minutos siguió jugando normalmente.

Después de unas horas volvimos a la casa y fuimos todos juntos a comer algo para tomar el camino de regreso. Llegamos cansados y llenos de arena, pero muy felices por haber salido de la ciudad aunque fuera solo por un fin de semana y que ambos niños se hayan divertido.

Soy Lucy, diseñadora, mexicana y una mamá millennial. Soy madre de una pequeña de tres años de nombre Lucía, a quien cariñosamente llamo Little Monster en el blog. Tomo la maternidad con una taza de té y mucho sentido del humor. Comer, leer, dormir y escribir son mis placeres.

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