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Maternidad

Cuando eres mamá, enfermarte es un lujo

Todo empezó hace tres semanas. O cuatro, la verdad es que he estado tan enferma que siento que ha pasado una eternidad y ya ni siquiera recuerdo bien cuando pasé de un simple molestia en la garganta a necesitar reposo absoluto y nebulizaciones. Vivimos en una ciudad de temperaturas extremas, en invierno aunque no neva se pone heladísimo, de ese frío seco que te cala los huesos, mientras que en verano andamos la mayor parte de los días arriba de los 40°C, por lo que hay aire acondicionado en toooodoos lados. Vivir en esta región sin A/C es prácticamente imposible.

Con todos estos cambios extremos es muy común enfermarse, sobre todo en verano que sales de tu casa fresquecita a morirte de calor. Así sean 10 minutos los que tardas en caminar de casa a tu auto e irte, comienzas a sudar como si hubieras corrido un maratón y a broncearte casi como si hubieras pasado toda la mañana en la playa.

Lo que para mí inició con una leve molestia en la garganta, con los días pasó a ser una infección en la misma, me recetaron inyecciones y compartí mi experiencia en mi snapchat, feliz de la vida porque por fin me comenzaría a sentir mejor. Pasaron los días, se terminaron las sesiones de piquetes y yo seguía enferma. Habían desaparecido los mocos pero seguía con una tos de perro terrible. Pasé fácil una semana y media tosiendo tan fuerte que hacía arcadas y en ocasiones hasta me levantaban los ataques a medianoche, de tanta fuerza con la que tosía terminé vomitando algunas noches.

Harta, decidí volver a ir al doctor. Me dieron otro tratamiento más fuerte, con inyecciones, jarabe y pastillas, el cual seguí a pie de la letra pues me encontraba desesperada, ya que por la noches no descansaba ni dejaba dormir a mi familia y por el día me sentía terriblemente cansada y me costaba mucho trabajo cuidar a mi hija, pues con cualquier esfuerzo comenzaban de nuevo los ataques de tos.

De repente un día, estando en casa de mi madre, a quien tenía varios días sin ir a visitar porque estaba enferma y no quería contagiar a nadie, me comencé a sentir peor que nunca. Toda la parte superior de mi cara, comenzó a entumecerse. Sentía la frente, ojos, nariz y mejillas que me hormigueaban ligeramente. Creí que quizás me había caído mal algo de lo que comimos, aunque no era nada fuera de lo usual. Me tomé una pastilla para la alergia y me recosté en el sillón. Tenía apenas 20 minutos cuando me levantó de un salto un fuerte piquete en el oído. Y luego otro. Y otro. Entonces me di cuenta que se me dificultaba respirar.

Mi madre, como toda buena madre, dijo que era suficiente y que era momento de ir a urgencias. La verdad es que en ese momento me sentía asustada. ¿Qué me estaba pasando? ¿Por qué no mejoraba? Dejamos a Little Monster con mi hermana y partimos al hospital. Me revisó el doctor y al saber que tenía más de dos semanas con una tos insufrible de inmediato me mandó a que me tomaran una radiografia del tórax. Veinte minutos después, nos dieron los resultados y pude ver la parte inferior de uno de mis pulmones con un espectro blanco. Tenía neumonía.

¿A qué viene todo este relato? A que cuando eres madre, enfermarte es un lujo. Un lujo que no podemos permitirnos. Si eres mamá no hay tiempo para enfermarse, pues tienes que seguir haciéndote cargo de tus hijos y en ocasiones, del funcionamiento completo de la casa. Por supuesto que mi familia me ha apoyado, Papá Millennial se encarga de Little Monster en cuanto llega de la oficina y mi mamá me ha traído sopas y frutas para que no me falten cosas fáciles para comer.

Pero a pesar de todos los apoyos, cuando una madre se enferma, todo se vuelve complicado. Al menos en mi situación, donde me enviaron a reposo absoluto por cinco días y nebulizaciones tres veces al día, me resulta imposible hacer el mínimo esfuerzo sin que me comience a falta el aire. La casa no es aún zona de desastre, pero ya comienza a faltar ropa limpia y se han ido acumulando algunos platos sucios. Particularmente creo que el descuido momentáneo del hogar no es la peor parte de que una madre se enferme.

Para mí lo más difícil es no poder atender a mi hija como es debido. No puedo cargarla mucho tiempo, ni puedo estarme agachando a recoger cosas del suelo. Tampoco me puedo poner a jugar con ella porque si lo hago me agito y comienzan los dolores en los pulmones y la tos que siento que me va a quebrar las costillas. Pero no puedo permitirme toser cerca de ella, jamás me perdonadía si se enfermara por mi culpa, así que ni juego ni hago nada. No he investigado mucho de la enfermedad, no me dan ganas, así que desconozco si es contagiosa, por lo que seguiré manteniendo mi distancia y precauciones cerca de mi hija hasta que mejore.

No diré que soy una mujer abnegada ni una santa, pero creo que quizás el ser madre hizo que no le diera el tiempo ni la importancia necesaria a esos primeros síntomas. La realidad es que como madre uno corre a urgencias al mínimo golpe de sus hijos, pero cuando se trata de una misma, por lo regular lo dejamos para después o le restamos importancia porque no hay momentos para descansar y hay mil cosas por hacer.

Hoy es el tercer día que llevo de estar encerrada a causa de la enfermedad. Llevo un poco más de medio camino recorrido, pero aun siento que falta una eternidad. La ventaja es que Little Monster aún es pequeña y todavía me cree cuando le sonrío y oculto lo mal que me siento.

Las mamás tenemos mucho superpoderes, pero desafortunadamente ser inmune a todo no es uno de ellos. Las madres no deberíamos enfermarnos. Es un lujo que simplemente, no nos podemos permitir.

Soy Lucy, diseñadora, mexicana y una mamá millennial. Soy madre de una pequeña de tres años de nombre Lucía, a quien cariñosamente llamo Little Monster en el blog. Tomo la maternidad con una taza de té y mucho sentido del humor. Comer, leer, dormir y escribir son mis placeres.

This article has 7 comments

  1. mama y la tribu

    Ánimo, guapa!!! Espero que te pongas buena muy pronto. Un beso enorme

  2. hosoyafamily

    Madre mia! Vaya lo que pasaste, mejorate guapa!! Yo me puse con gripe/faringitis y laringitis y ya me pareció una sema horrible, con neumonia ni me imagino

  3. mamabocachancla

    Me siento identificada contigo, estos días también estuve malita, no tan grave como tú, pero sentí lo mismo. Mucho ánimo y que te mejores pronto!

  4. La Moleskine de Mamá

    Lo siento! Recuperate pronto y no te descuides! Cuando yo me doy el lujo de enfermarme, solo puedo hacerlo en los horarios en que el niño va a la guarde, despues le tengo que hacer como pueda hasta que llega el marido. Ni modo. Abrazos y que todo salga bien!!

    • Lucy - Una mamá millennial

      La mía aún no va a guardería así que está conmigo todo el día, se me hace pesado porque me falta el aire pero hoy vengo a consulta de seguimiento, espero sean buenas noticias! Gracias y un abrazo para ti también!

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