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“Mi hija nunca dormirá con nosotros”, y ahora soy fan del colecho

Siempre pensé que nunca haríamos colecho. Pero bueno, si tuviera un dólar por cada vez que dije “yo nunca esto o aquello” antes de ser madre, quizás ya sería millonaria. Y es que de verdad, ¿cuántas bobadas no decimos antes de tener hijos? Ahora solo me río de mi inocencia. Realmente estaba en blanco acerca de todos este asunto de ser mamá.

Honestamente nunca le dediqué mucho tiempo a pensar en dónde dormiría mi hija, solo sabía que en algún punto debíamos comprar una cuna y ya. Al principio Lucía dormía en un moisés que nos regaló una prima. Era muy práctico y podíamos llevarlo a todos lados. Dormía en el cuarto, en la sala, en el comedor.. Bueno, de verdad que era lo máximo poder llevar a Lucía dormidita a todas partes.

Después, alrededor de los dos meses de nacida, yo tuve que volver a trabajar. Aún seguíamos usando el moisés pero ya comenzaba a quedarle pequeño. Estaba creciendo demasiado rápido. Así que llegó el momento de buscarle una cuna, porque lógicamente, este era el siguiente paso. Y es que volviendo a lo que te comentaba al inicio del post, yo era de las que decía: “nunca dejaré que mis hijos duerman con nosotros”. Me río en mi cara. Sigamos con la historia.

Llegó el día: compramos una cuna

Creo que ha sido el gasto más estúpido e innecesario de toda mi vida de madre. Ni las toallitas para los mocos que compré fueron tan inútiles (sí, búrlense de que haya comprado los wipes para mocos, cosas de mamá novata). El punto es que a Lucía no le gustaba la cuna. Yo creo que no solo no le gustaba, probablemente odiaba estar en ella porque no duraba ni cinco minutos dormida cuando la acostábamos en ella.

Como ambos ya estábamos de vuelta en el trabajo, eran noches horribles. Nadie descansaba, mi hija lloraba, papá millennial estaba de malas y yo… pues yo quería regresarla, para qué les miento. ¿Dónde se apaga? ¡Auxilio! Y es que a mí me habían dicho hasta el cansancio una frase que seguro alguna vez has escuchado: “no dejes que duerman contigo, porque luego se acostumbran y jamás los sacarás de tu cama“. Tip para madres primerizas: no crean todo lo que dicen los demás.

Pasamos noches de angustia, con mi bebita llorando, nosotros desveladísimos y nadie en casa descansaba, nadie. Seguro ni a los vecino dejábamos dormir. Y es que yo, muy obediente, había leído esos artículos donde te dicen que dejes a tu bebé que llore unos minutos antes de ir por para que “se acostumbre a que tú te vas” o una tontada por el estilo. Yo no conocía la palabra colecho. Pero algo en mí me decía que eso de dejarla en la cuna era un gran error.

Noche tras noche lo intentábamos sin éxito. Ahora recuerdo y me da un poco de coraje haber sido tan ingenuos y tontos. Haber dejado a nuestra linda bebé llorando en la cuna a unos cuantos pasos de ella. Agh. Pero no me voy a atormentar por el pasado. Lo cierto es que todas esas veces nos ganaba el sueño y terminábamos acostándola con nosotros en la cama. De inmediato se quedaba dormida. Ahí estaba la respuesta, pero seguíamos tercos en hacerle caso a los consejos de otros.

Hasta que una noche, el colecho comenzó

Me harté, nos hartamos y decidimos mandar a la goma esos consejos que evidentemente no nos servían a nosotros y Lucía comenzó a dormir en nuestra cama. Igual que aquel momento en el que decidí tomarla siempre en brazos a pesar de que me decían que la embracilaría. Empezamos a hacer colecho sin siquiera saber que se llamaba así. Sin saber que era una verdadera alternativa para dormir como familia. Y fuimos felices. Por primera vez en meses estábamos descansando de verdad.

Tuve la fortuna de tener una hija que duerme de corrido desde los 3 o 4 meses de edad. Qué puedo decir, salió amante del sueño, igual que su madre. Desde ese tiempo comenzamos el colecho y nunca mas volvimos atrás.

Lucía ya tiene 3 años. Y aún sigue durmiendo con nosotros. La verdad es que no tenemos planes a corto plazo para que se duerma en su propia cama o en otro cuarto. Nos encanta el colecho y a ella le encanta sentirnos cerca, aunque a veces nos haga las noches un poco complicadas cuando le da por dormirse imitando a una estrella de mar.

¿He llegado a considerar cambiar nuestro modus operandi? Desde luego. Justo la semana pasada estaba pensando en que quizás ella desea ya tener su propia cama. Pero hace dos noches, por alguna razón (quizás me leyó la mente con sus poderes de hija sabelotodo) se despertó repentinamente mientras papá millennial y yo platicábamos muy bajito, y nos dijo: Me encanta dormir con ustedes y se volvió a dormir. Así, sin más. Ni les cuento lo que sentí porque me voy a poner a llorar de lo romántica que soy con estas cosas.

El colecho es lo mejor para mi familia, pero a cada quien le funciona diferente. Cada bebé, cada mamá, cada papá, cada familia es única. La elección es libre. Pero si me preguntan a mí, siempre recomendaré el colecho.

¿Ustedes como duermen? ¿Pasaron por alguna experiencia similar a la nuestra?

Soy Lucy, diseñadora, mexicana y una mamá millennial. Soy madre de una pequeña de tres años de nombre Lucía, a quien cariñosamente llamo Little Monster en el blog. Tomo la maternidad con una taza de té y mucho sentido del humor. Comer, leer, dormir y escribir son mis placeres.

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