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Soy una mala madre
Maternidad

Soy una mala madre

¿Eres una buena o mala madre? Desde que soy mamá, me he dado cuenta que incluso antes de que nazcan nuestros hijos, los ojos de las personas que nos rodean comienzan a posarse y estar atentos de lo que hacemos o las decisiones que tomamos.

Por alguna razón, nuestro desempeño y capacidad como madres siempre ha sido puesto a prueba. Antes, por ejemplo, eran los vecinos o los otros padres de la escuela, que murmuraban cuando desaprobaban algo que hacía otra madre. Hoy en día, además de ellos, se suma la opinión de todos en redes sociales. Pareciera que ser una buena madre es más complejo de lo que pensaba.

De acuerdo con lo que he llegado a leer en redes sociales y a escuchar en la calle, tal parece que he vivido en el engaño y resulta que en realidad, soy una mala madre.

Soy una mala madre, porque dedico tiempo a solas para mí, para relajarme o hacer algo que me guste. Qué egoísta de mi parte querer unos minutos sin mi hija.

Soy una mala madre, porque aparto tiempo en mi ajetreado día para ejercitarme y hacer lo posible por mantener mi cuerpo en buena condición. Qué acto tan vanidoso, querer estar saludable.

Soy mala madre, por pintar mi cabello siguiendo la gama de colores que nos ofrece el arco iris, en lugar de recurrir a un color “apropiado” para una madre. Qué irresponsable, no darle un ejemplo tradicional a mi hija.

Soy una mala madre, porque aunque tener a mi hija me hace sentirme inmensamente feliz, quiero continuar trabajando y luchando por seguir mi pasión y mis sueños. Qué ambiciosa, por desear tenerlo todo.

Soy una mala madre, por usar zapatillas deportivas, camisetas de mis bandas de rock favoritas o con frases graciosas, y por ponerme vestidos o faldas cortas que me hacen sentir y ver bien. Qué inapropiado de mi parte, pues “así no es como debe vestirse una madre”.

Soy una mala madre, por ponerle a mi hija su programa infantil favorito para poder hacer comida, lavar los trastes o tener algunos minutos para bañarme y cambiarme. Qué falta de responsabilidad, dejarle la televisión unos minutos para poder hacer algo en casa o por mí.

Soy una mala madre, porque me tomo el tiempo para arreglarme el cabello o maquillarme antes de salir de casa. Qué presuntuosa, por querer sentirme y verme más bonita.

Soy mala madre, porque procuro ver a mis amigos sin hijos de vez en cuando, para por lo menos tener un par de horas en las que pueda hablar de otros temas que no sean programas infantiles o pañales. Qué ridícula, por tener ganas de mantener una conversación adulta.

Soy una mala madre, porque aunque escucho los consejos de los demás, termino por decidir lo que es mejor para mí y mi hija, aunque en ocasiones eso sea lo opuesto a lo que las personas piensan que debería hacer. Qué irrespetuosa, por no obedecer lo que dictan otras personas.

Soy una mala madre, porque en ocasiones permito a mi hija elegir libremente qué cenar, aunque eso a veces implique opciones que no son tan “saludables”. Qué descuidada, por no asegurarme que su alimentación sea 100% nutritiva todo el tiempo.

Soy una mala madre, porque me pongo a mí misma como prioridad número uno, porque creo que sí yo estoy bien, mi hija también lo estará. Qué egocéntrica, por poner mi bienestar emocional antes que mi hija.

Soy una mala madre, porque no encajo con los estereotipos o las versiones idealizadas que tiene la gente acerca de la definición de una “buena madre”.

Quizás soy todo eso, quizás no. Pero si alguna de estas ideas me hace ser una mala madre, entonces lo acepto feliz y con orgullo. Porque mi hija no necesita una madre perfecta o que esté tan presionada por encajar con esa idea de cómo debe ser una “buena madre” que se ha olvidado de sus necesidades como mujer. Mi hija necesita una mamá sana, libre y feliz.

Foto: Mujer en Shutterstock

Soy Lucy, diseñadora, mexicana y una mamá millennial. Soy madre de una pequeña de tres años de nombre Lucía, a quien cariñosamente llamo Little Monster en el blog. Tomo la maternidad con una taza de té y mucho sentido del humor. Comer, leer, dormir y escribir son mis placeres.

This article has 4 comments

  1. Rizog

    Creo que la sociedad siempre busca un “pero” hasta en la perfección, siempre lo he dicho no debemos ser esclavos de nuestros hijos, ni viceversa, sé que suena algo rudo pero lo que intento decir que como padres tampoco debemos descuidar nuestro entorno amoroso, nuestro ser, nuestros hay que organizarse y encontrar un tiempo A la final cuando los hijos crezcan cada quien se ira por su camino y que nos quedara¿?. Por eso digo que antes de tener hijo analicemos muy bien todo lo que conlleva, lo bueno y lo malo, ya que un hijo no es un capricho es una responsabilidad.

  2. yahaira michelle

    somos malas madres!? la sociedad siempre tendra algo que decir, los pensamientos son distintos en cada mundo. Conformemosnos con saber que nuestros hijos estan contentos con como somos. Principalmente la madre debe estar bien para poder tener a lso hijos bien. FELICIDADES

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