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¿Tú también estás harta de los opinólogos?

Si eres mamá, seguro te suena la palabra “opinólogos”. Si no sabes quienes son estos peculiares personajes, ahora mismo te cuento.

Desde el momento en que anuncias que estás embarazada, comienzas a recibir consejos. De tu familia, de tus amigos, de compañeros de trabajo… bueno, hasta las doñitas que te encuentras en el súper tienen algo qué decirte. Nace tu bebé y si creías que por ya no tener tu hermosa panza de embarazada te ibas a salvar, lamento informarte que no es así. Incluso, pareciera que los consejos se multiplican.

Llega un punto en el que hasta gente que ni te conoce se siente con el derecho de opinar, con buenas o malas intenciones, acerca de tu vida y tu maternidad. De alguna forma, pareciera que todas las personas tienen un punto de vista acerca de lo que hagas o dejes de hacer. ¿Te suena familiar?

Si alguna vez te has encontrado en una situación así, has tenido interacción con los famosos opinólogos. Si por algún milagro del destino o de la vida nunca te ha pasado, puedes considerarte afortunada. A la mayoría de las madres nos ha tocado algún encuentro cercano del tercer tipo con alguno de ellos y te aseguro que más de una está harta de ellos.

¿Cómo lidiar con los opinólogos?

Esto que hoy te escribo no se trata únicamente de venir a quejarme de estos a veces molestos personajes. Al contrario, lo que quiero es compartirte algunos consejos para que puedas tratarlos, evadirlos y si es necesario, confrontarlos. Porque si algo no nos gusta a las madres -o a cualquier persona en general- es que opinen de nuestra vida sin siquiera conocer la situación.

Creo que algo que ayuda mucho para que la experiencia con un opinólogo sea menos desagradable es simplemente aceptar que ellos existen y no hay mucho que podamos hacer al respecto. Cada quien es libre de expresarse, aunque algunas personas abusen demasiado de esta libertad.

Una vez mentalizándonos de que existen y tarde o temprano nos encontraremos con uno de ellos, es preparándonos para cuando llegue el momento. Lo primero que deberemos de hacer, es no tomarnos las cosas personales. Estemos listas para que ese incómodo momento no nos tome por sorpresa y nos haga pasar un mal rato.

Lo segundo que deberemos de hacer al interactuar con un opinólogo es tomar las cosas de quienes vienen. Si es un ser querido que se preocupa por nosotros, podemos dejarlos que hablen y agradecerles su interés por ayudar. En el caso de alguien desconocido o alguna persona que no sea de nuestro particular agrado, dejemos que las palabras entren por un oído y salgan por el otro.

Algo que siempre me funciona en este segundo caso es pretender que escucho atentamente, sonreír de manera educada y amable, agradecer y olvidar lo que me dijeron en cuanto me doy la vuelta. No te tomes nada personal, ni permitas que te afecte en tu estado de ánimo. Cuando un consejo es útil y bien intencionado, recíbelo con gusto. Cuando no sea así, no le dediques más de unos segundos y deséchalo de tu vida.

Recuerda que tú como mamá tienes la última palabra. Se vale escuchar y decidir qué eliges para aplicar en tu vida y tu maternidad. Pero nunca te sientas comprometida a tener que cumplir lo que alguien más te aconseja si no te sientes cómoda haciéndolo. Escucha a tu instinto, confía en ti, toma la mejor decisión y el resto a volar.

Foto Mujer desesperada en Shutterstock

Soy Lucy, diseñadora, mexicana y una mamá millennial. Soy madre de una pequeña de tres años de nombre Lucía, a quien cariñosamente llamo Little Monster en el blog. Tomo la maternidad con una taza de té y mucho sentido del humor. Comer, leer, dormir y escribir son mis placeres.

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