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Mamá divorciada: por qué lo hice y cómo es mi nueva vida

¿Mamá soltera o mamá divorciada? En realidad no estoy segura de cuál es el término correcto que debería utilizar para mi nueva situación de vida. Hace algunos meses, a finales del año pasado, por fin me armé de valor y terminé mi relación con el papá de Lucía. Se escucha feo, se siente horrible, pero era algo que simplemente tenía que hacer y a lo cual le había dado demasiadas largas.

La palabra “divorcio” es fea, tanto por su sonido como por su significado, pero en algunas ocasiones, es un salvavidas. Es triste poner fin a algo que comenzaste con ilusión, pero es necesario saber reconocer cuando las cosas ya no funcionan y saber decir adiós.

Por qué decidí divorciarme

No entraré en detalles, pues creo que esos deben quedarse dentro de la pareja. Simplemente me limitaré a hablar un poco de lo que sentía y de cómo eso me llevó a tomar esa decisión, que debo mencionar, me tomó mucho tiempo. Yo no era feliz. Y no lo digo en el sentido de que me faltara algo, porque no era así. Teníamos casa, alimentos, trabajo, una hija hermosa. Pero la relación con el papá de Lucía iba cada día de mal en peor.

Yo me sentía infeliz en el sentido de que no importaba lo que hiciera, las cosas no parecían mejorar. Una relación de pareja es un trabajo de dos y cuando la otra persona no pone el mismo interés o no le da la misma importancia que tú, las cosas inevitablemente van decayendo con el tiempo. Y llegas a tu límite.

Todo eso me hizo analizar a profundidad mi vida y todo lo que me había llevado a ese punto. Me di cuenta que me había abandonado, y no solo por el hecho de convertirme en madre, sino que había bajado mis estándares sobre mí misma. Siempre he sido una persona independiente e inteligente pero ahora por ciertos motivos, me había visto reducida a una versión muy pobre de quien solía ser.

Me di cuenta que toleré demasiadas cosas, quizás muchas que otras personas no hubieran hecho, pero yo creo que todos tenemos derecho a una segunda oportunidad y creo que en el corazón de las personas está la capacidad de rectificar y mejorar. En nuestro caso esto no funcionó y me di cuenta que esa segunda oportunidad no estaba siendo valorada, por lo cual, yo tampoco. Y así fue como decidí salir de esa relación.

Mi vida como mamá divorciada

Seré sincera, no sentí que hubiera muchos cambios de mi vida en pareja a mi vida ahora como mamá divorciada. Creo que la diferencia principal es que ahora estamos Lucía y yo solas en casa y ahora ya no tengo tanto tiempo libre como antes, pero la carga maternal sigue siendo la misma pues yo trabajo desde casa.

Debo decir que me siento muy feliz, pero sobre todo muy tranquila. Finalmente tengo la paz que tanto anhelé durante años, me di cuenta que el 90% de mis problemas ni siquiera eran míos y he retomado mi vida, mis espacios, mi mente y mi cuerpo de una manera increíble. Además, me he dado cuenta que soy mejor mamá que antes, pues me encuentro más enfocada y despejada de mi mente.

No ha sido fácil, ahora casi no tengo tiempo de nada y por lo mismo el blog está bastante abandonado y solo escribo una vez al mes si bien me va, pero estoy disfrutando esta nueva etapa y viviendo la vida con nuevos ojos. He terminado por recuperar mi identidad en su totalidad y eso es lo más importante.

Si hay alguien que esté pasando por algo similar, quiero decirle esto: no tengas miedo de ser una mamá divorciada y sé feliz. La vida es corta, o como me dijeron en una ocasión, la vida son dos días. Se va en un parpadeo. No la pases triste ni en un lugar donde no seas feliz. No te quedes en una mala relación solo por tus hijos. Eres más fuerte de lo que crees. Sigue eso que amas, busca aquello que anhelas y sobre todo, no dejes de quererte. Eres lo único que tienes, todos los demás son prestados o solo están de paso.

Foto de stock Madre e hija riendo de Yuricazac/Shutterstock

Soy Lucy, diseñadora, mexicana y una mamá millennial. Soy madre de una pequeña de tres años de nombre Lucía, a quien cariñosamente llamo Little Monster en el blog. Tomo la maternidad con una taza de té y mucho sentido del humor. Comer, leer, dormir y escribir son mis placeres.

This article has 8 comments

  1. Elena

    Qué bueno escuchar que estás bien. Imagino que debe ser muy difícil, pero ánimo todo va a estar mejor. Aquí seguimos leyéndote como siempre. :*

    • Lucy Ortega

      ¡Hola Elena! Al principio lo fue, pero ahora ya todo ha ido tomando su lugar y es más fácil cada día, aunque muy cansado. Gracias por pasarte a comentar, ¡besos!

  2. yahaira michelle

    Hola Lucy, esta nota esta super!, abriste tu corazon y como dices aveces uno se abandona y debemos seguir siendo nosotras para poder serlo todo para nuestros chiquitos. Tambien creo en las segundas oportunidades pero tambien se que aveces no se valoran y el camino a la felicidad esta en manos de cada una de nosotras (individual)..nadie mas que tu puede hacerte feliz.
    sigue aelante en esta nueva etapa de tu vida con tu bella nena, y aqui leeremos cuando tengas tiempo. Abrazos desde Panama.

  3. yahaira michelle

    Me han llenado tus lineas muy sinceras , concuerdo con que las segundas oportunidades son buenas pero tambien aprendi que aveces no se valoran. Felicidades en esta nueva etapa, SI FELICIDADES, te re descubriras y asi mismo tu hija vera una nueva etapa tuya. La felicidad no la puede das mas que nosotros mismos, de alli todo y todos los que nos rodean seran felices tambien

  4. Ivette Hernández

    Buscaba palabras cómo estás, justamente estos días han sido de todo menos bueno y no sé realmente qué hacer, tal vez esto es el empujoncito que me faltaba. Gracias.

    • Lucy Ortega

      Hola Ivette,

      Me alegra que te hayan servido y te agradezco me hayas dejado un comentario. Además de compartir mi historia, es justamente lo que busco al escribir en este blog: compartir mis experiencias, con la esperanza de que puedan ayudarle a otras mamás. ¡Te mando un abrazo!

  5. Lucia

    Hola, yo ya estoy separada pero se me arruga el estómago pensar en todo el papeleo que se viene y el momento exacto de firmar. Estoy aterrada ojalá pase pronto.

    • Lucy Ortega

      Hola, a mí me pasó igual, creo que es el hecho de “hacerlo oficial” lo que nos pone nerviosas, pero una vez que todo termina, sientes que te liberas de ese peso emocional.

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