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Recuperar tu identidad después de ser madre

Dicen que con la maternidad llega una especie de pérdida de identidad. Y claro, es algo de esperarse, después de todos los cambios físicos y psicológicos por los que pasamos desde el embarazo hasta que nace nuestro bebé.

¿Quién no se sintió perdida al convertirse en madre o incluso desde antes, cuando nuestro cuerpo, ese que creíamos conocer tan bien, pasó por una increíble transformación? No sé tú, pero yo sí sentí que había dejado de ser “Luz”, que había perdido mi identidad.

¿Quién soy?

Recuerdo los primeros meses de vida de Lucía como si fuera un sueño. Quizás porque casi no dormía y vivía como zombie, o quizás porque realmente fue una etapa llena de muchas confusiones, miedos y dudas. Lo cierto es que de algo estaba segura: me sentía como una persona extraña, dentro de un cuerpo extraño y en una situación extraña para mí.

Toda la seguridad y el conocimiento que tenía sobre mí misma, se desvaneció. Fue como si mi identidad de mujer hubiera desaparecido y pasé a ser solo “la madre de”. Claro que por ahí en algún rincón de mi mente y mi cuerpo seguía siendo yo, pero mis hormonas estaban demasiado enfocadas en todo este asunto de cuidar a mi hija y mantenerla con vida.

Dejé de hacer muchas cosas que me gustaban, entre el cansancio y que mis intereses habían cambiado, todas esas cosas que formaban parte de mi identidad, quedaron guardadas en un cajón de mi memoria.

Como si el cambio en mi mente no hubiera sido suficiente, tampoco ayudaba mucho mi cuerpo. Yo estaba como: ¿están seguros que este es mi cuerpo? ¿No me lo cambiaron? Y no lo pensaba porque hubiera subido de peso o por las estrías que ahora cubren mi vientre. Simplemente sentía que no estaba “conectado” o en sintonía conmigo.

Recuperando mi identidad

Algo de lo que hablo mucho en mi blog y mis redes, es el tiempo para mamá o mommy time. Esto no es solo por mera casualidad o por sonar cool o moderna. Fue algo que descubrí cuando leía blogs en inglés, comenzó a tener mucho sentido su importancia y empecé a buscar esos momentos para mí.

Casi no había información ni artículos en español acerca de lo importante que son estos momentos o pausas para la salud mental y el bienestar de las madres. Me di cuenta de lo poderoso y beneficioso que podría ser y fue cuando comencé a escribir sobre él y decidí hacerlo uno de los temas base de mi blog.

Recuperar mi identidad consistía básicamente en volver a encontrarme con lo que tanto me apasionaba. Me puse a recordar las actividades que me hacían feliz antes de ser mamá y decidí que buscaría los momentos para dedicarme a ellas.

Fue entonces cuando retomé el hábito de la lectura, me inscribí a clases de yoga y comencé a meditar. El cambio fue inmediato, pues cada vez que terminaba de hacer una de esas actividades, me sentía muchísimo mejor. Era como una mini inyección de felicidad.

Actualmente me aparto un par de horas en la semana, casi siempre durante las noches para hacer algo que me guste: ver una serie, leer un par de capítulos o escuchar un disco entero de algún artista que me guste para dormirme feliz. Por las mañanas voy con un entrenador personal y de vez en cuando hago yoga en casa, pues sé que debo cuidar mi cuerpo y mi salud para dar mi mejor esfuerzo como mamá.

Ha sido un proceso lento y gradual, pero tres años después, por fin siento que vuelvo a ser yo: feliz, cómoda y segura.

Foto: Mujer feliz en Shutterstock

Soy Lucy, diseñadora, mexicana y una mamá millennial. Soy madre de una pequeña de tres años de nombre Lucía, a quien cariñosamente llamo Little Monster en el blog. Tomo la maternidad con una taza de té y mucho sentido del humor. Comer, leer, dormir y escribir son mis placeres.

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