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Maternidad

Mamá, también se vale decir no

¿Te has dado cuenta de lo difícil que es a veces decir no? No me refiero a negarle algo a ti hijos (que de hecho suele ser una palabra de la que abusamos en ese aspecto), sino de decir “no” simplemente cuando te piden algo.

Usualmente la mayoría de las personas solemos ser complacientes, nos gusta ese sentimiento positivo cuando ayudamos a alguien o hacemos cosas por ellos. Siempre es lindo apoyar a otros, de eso no tengo ninguna duda.

Pero en nuestro caso, a veces pareciera que nuestro cerebro o instinto de mamá nos hace querer ayudar o servir en todo lo que podamos. Tenemos la tendencia a ser todólogas y quizás sea nuestro lado maternal el que nos empuje a decir siempre que “sí” cuando nos piden algo.

Ahora, no tiene absolutamente nada de malo decir “sí” cuando alguien nos pide algo. El problema es cuando todo el tiempo lo hacemos, pues puede llegar a ser agotador u desgastante.

Aprender a decir no

Suena como algo muy simple, pero decir “no”, suele ser algo difícil, pues cuando respondemos con esta palabrita, es posible que la persona a la cual se la decimos tenga una reacción negativa. Pero debemos hacerlo y aprender a decir “no” es muy importante, especialmente cuando somos mamás.

Nuestro trabajo es quizás, el más demandante del mundo. Es un trabajo que nos toma las 24 horas de los 7 días de la semana, y que tiene una duración mínima de 18 años y hasta más, pues nunca se deja de ser madre.

Justamente por esa demanda debemos comenzar a decir “no” más seguido. Si ya lo haces, ¡bien por ti! Pero si sueles decir “sí”, la mayoría de las veces que te piden algo, eso debe cambiar, porque eres humana, no robot.

Por qué necesitas decir no

Para explicar mejor la importancia de no decir “sí” a todo, te enlisto algunas razones por las cuales necesitas decir “no”:

  • Porque no es tu obligación hacerlo todo
  • Porque no vives para complacer a otros
  • Porque todos tenemos responsabilidades y cada quien debe cumplir las suyas
  • Porque necesitas descansar de vez en cuando
  • Porque no debes sentirte forzada a hacer algo que no quieres
  • Porque no necesitas quedar bien con todos
  • Porque nunca debes sacrificar lo que tú quieres o necesitas solo por hacer felices a otros
  • Porque no tienes qué hacer forzosamente lo que te pidan o aconsejen otros

Utiliza el “no” de manera inteligente

Ahora, no se trata tampoco de volverse egoísta y decir “no” todo el tiempo, a todo y a todos. Debemos usar esta respuesta de manera inteligente, pues desde luego que habrá situaciones en las que nosotras queramos dejar de ser prioridad para hacer felices a otros.

Por ejemplo: tú quieres descansar un rato en el sofá, pero tu hijo quiere jugar o hacer algo contigo. Como mamá, seguro aceptas su petición, pues solo será niño una vez y los momentos a su lado son muy valiosos.

Entonces, ¿cuándo decir “no”? Básicamente cuando no puedas, quieras o tengas ganas de hacer algo. También se vale decir “no” cuando hay algo más importante para ti o cuando lo que te pidan vaya en contra de lo que tú crees.

Supongamos que tus amigas te invitan a salir una noche, pero tuviste un día agotador en casa y lo único que deseas es aterrizar en tu cama y no abrir los ojos hasta que salga el sol. Se vale decir “no”, pues tu descanso y tu bienestar físico son sumamente importantes y las horas de descanso cuando eres mamá son oro. Ya habrá otra oportunidad de salir.

O quizás, un conocido te pide algo que ocasionaría un desajuste grande en tu horario y rutina, provocando un caos en tu día. Se vale decir “no”, pues aunque es lindo hacerle favores a otros, no está del todo bien si eso implica crear un problema para ti. Otro ejemplo sería -y este es muy común cuando somos mamás- cuando nos dan un consejo o nos dicen qué hacer en cuanto a la crianza de nuestros hijos. Su no estás convencida y es opuesto a lo que tú has decidido, no es tu obligación hacerlo.

Sé amable y apoya a otros, pero nunca sacrifiques tu bienestar o tu felicidad solo por complacer a alguien. No te permitas llegar al punto del agotamiento por ayudar a otros, si no puedes, no puedes y punto. Tú también importas y quien te quiera, entenderá que a veces simplemente no se puede con todo.

Foto: Mujer confundida en Shutterstock

Soy Lucy, diseñadora, mexicana y una mamá millennial. Soy madre de una pequeña de tres años de nombre Lucía, a quien cariñosamente llamo Little Monster en el blog. Tomo la maternidad con una taza de té y mucho sentido del humor. Comer, leer, dormir y escribir son mis placeres.

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