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Maternidad

“Quiero todos los beneficios de la licencia por maternidad. Pero sin tener hijos”

Hay una mujer llamada Meghann Foye, que recientemente acaba de publicar un libro llamado “Meternity”, haciendo un juego de la palabra maternidad en inglés “maternity” cambiando el inicio por ME, que quiere decir “yo/mí”. El libro trata básicamente de una fantasía personal de la autora: una mujer profesionista decide fingir un embarazo y tomar su licencia por maternidad –falsa, sin bebé, parto ni nada- para dedicar tiempo a “reflexionar y descubrirse a sí misma”.

¿Por qué nos da miedo hablar de la depresión postparto?

Al hacer esta pregunta no me refiero a escribir del tema, informarse y entenderlo. Me refiero a hablar sobre esto con nuestras madres, amigas, hermanas, pareja, en el caso de que se presente en nuestras vidas. Hablamos del embarazo, de los recién nacidos, de su ropita, de la crianza, bueno, hablamos hasta de los aromáticos regalos que dejan en los pañales. ¿Por qué entonces no hablamos con nadie de la depresión postparto? ¿O de la depresión en las madres en general?

¿Cómo aprovechar al máximo el tiempo con tu bebé si trabajas fuera de casa?

Esta es una de las miles de preguntas que me hacía a mí misma durante los primeros meses de mi vida de madre, especialmente cuando regresé a mi trabajo en una oficina desde 8 hasta 10 horas diarias lejos de mi bebé. Sabemos que las rutinas de una madre que trabaja como la de una que se queda en casa son ambas pesadas, pero no podrían ser más opuestas en cuanto a la cantidad de tiempo que se pasa con los hijos. Es por eso que he decidido compartir algunas ideas y consejos para que las madres trabajadoras aprovechen al máximo el tiempo con sus bebés, algunas que yo misma ponía en práctica cuando trabajaba y otras que se me han ocurrido ahora que no traigo (además de lo típico en la cabeza de una madre) mis pendientes del trabajo dando vueltas.

Quedarme en casa con mi hija no me hace menos feminista

Desde que era una niña siempre supe que estudiaría una carrera para luego ser una mujer trabajadora. Veía los ejemplos de mi madre y mi abuela materna, ambas maestras y mujeres que trabajaban fuera de casa. Creo firmemente que las mujeres podemos cambiar el mundo y que tenemos la capacidad intelectual para poder trabajar y ser líderes igual o mejor que un hombre (y digo esto sin intenciones de hacerlos menos a ellos). En pocas palabras, crecí siendo feminista. Defiendo, apoyo y aplaudo a la mujer para que siga sus sueños, para que estudie, aprenda, siga mejorando día con día y se supere a sí misma. Para que seamos independientes, educadas, capaces y sobre todo, libres para decidir. Me siento orgullosa de ser mujer y de ver lo lejos que hemos llegado gracias a aquellas primeras valientes feministas. Pero hubo un pequeño error, al menos en mi opinión, en este largo camino que se ha recorrido en favor de las mujeres, y creo que ocurrió en cómo se fue quizás alterando y aplicando la definición de feminismo a través de los años.