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No eres una mamá enojona, solo eres una mamá normal que está cansada
Maternidad

No eres una mamá enojona, solo eres una mamá normal que está cansada

En la cultura popular y los memes, es común encontrar bromas sobre ‘la mamá enojona’. Pero aunque puedan darnos risa, del otro lado de ellos hay algo que pocos intentan comprender o que incluso ni siquiera quieren ver. Dejando aparte las referencias y el humor, detrás de esas mamás enojadas puede haber mucho más que un simple disgusto.

Si alguna vez te has preguntado si eres una mamá enojona o te lo han dicho, quiero decirte que no eres la única y te comprendo, pero en especial, quiero que sepas que no eres una mamá enojona, solo eres una mamá normal que está cansada de hacer muchas cosas al mismo tiempo.

¿Soy una mamá enojona?

Si estás leyendo esto, posiblemente en alguna ocasión te has hecho esta pregunta. Yo me la he hecho en más de una ocasión, cuando noto que suelo estar menos paciente y más reactiva de lo usual.

Aunque ya sabemos que las comparaciones nunca son buenas, cuando llegamos a ver a otras mamás ser súper pacientes con sus hijos no podemos evitar pensar si hay algo que estemos haciendo mal. ¿Será que estoy amargada o soy muy enojona?

Al menos en mi caso, las veces que he notado que ando en ese modo de mamá ogro suelen ser después de varios días llenos de estrés o cuando me siento agotada. Las mamás estamos constantemente haciendo lo posible por alcanzar a hacer todos los pendientes que tenemos. Y muchas veces al mismo tiempo.

Las mamás solemos correr de un lado para otro intentando cumplir con las mil y un cosas que hay por hacer: las tareas de casa, el cuidado de los hijos, el trabajo, la pareja… y ni hablar de nuestras necesidades propias, que muchas veces dejamos hasta el final.

El acumulamiento de todas estas tareas, conocido como la carga mental y el trabajo invisible, termina haciendo que muchas de nosotras parezcamos mamás enojonas o amargadas, cuando en realidad solo estamos cansadas.

Así que:
Si te acuestas cansada y te despiertas aún más cansada…
Si estás irritable, poco paciente o de malas…
Si te sientes harta y sueñas con tener vacaciones…
Si has llegado a perder la paciencia con tu familia y te sientes culpable por ello…

No eres una mala mamá, ni una mamá enojona y mucho menos una mamá amargada. Eres una mamá normal que se siente cansada, como cualquier persona cuando anda ocupada sin parar. Y por lo tanto, mereces un descanso.

Sé menos dura contigo misma

Respira. Delega. Date una pausa. Dedicar unos minutos para ti jamás será egoísta y el mundo no se va a acabar si dejas algunas cosas pendientes. Los trastes sucios y la ropa por lavar o doble pueden esperar. Tus necesidades físicas, emocionales y mentales no.

Y hablo de esto no porque yo sea perfecta y mamá zen. A mí también se me olvida y cuando ando cansada ando de malas. Entonces me acuerdo de descansar. Me tomo mi pausa, desconecto y regreso recargada de energía (y sobre todo, paciencia).

Soy Lucy, diseñadora, editora y mamá millennial. Amo escribir y compartir reflexiones, experiencias y consejos que puedan ayudar a otras mamás. Creo que la maternidad debe tomarse con una taza de café, mucho sentido del humor y un toque de amor propio. Me apasiona hablar de autocuidado, ocio familiar, libros y salud mental

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