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Maternidad

Cuando te sientes culpable por no pasar más tiempo con tus hijos

Ay, la maternidad. Es hermosa, pero también viene acompañada de muchas culpas. Una de ellas, y que he encontrado con mayor frecuencia, es la culpa de no pasar más tiempo con nuestros hijos.

En mi caso, este sentimiento en particular suele aparecer cuando el día termina. Llega la noche y brinca esa pregunta en mi mente: ¿pasé suficiente tiempo con mi hija hoy? Sé que no estoy sola, pues de acuerdo con una encuesta que revisé hace tiempo, el 75% de las madres nos sentimos culpables por no poder pasar más tiempo con los hijos.

Realmente, eso de la culpa es algo que todas las madres experimentamos en algún momento, independientemente de nuestras circunstancias. Las madres que trabajan fuera, sienten culpa por no estar más horas presentes en casa. Las madres que se quedan en casa, sienten culpa porque piensan que deberían tener una mejor actitud o estar eternamente agradecidas por poder estar con ellos.

Pareciera que ninguna se escapa de la culpa, que en muchas ocasiones ni siquiera deberíamos de sentir. Pero ese es tema para otra ocasión. Hoy quiero reflexionar y compartir un poco de lo que muchas veces me ayuda, cuando lidio con esa culpa de sentir que podría pasar más tiempo con mi hija.

Por qué sentimos culpa de no pasar más tiempo con los hijos

Por qué sentimos culpa de no pasar más tiempo con los hijos

Hay muchos motivos por los que esta culpa en particular puede aparecer, pero basado en mi experiencia personal, creo que es principalmente porque como madres siempre sentimos que nunca estamos haciendo suficiente. Frecuentemente nos cuestionamos si estamos haciéndolo bien, convirtiéndonos en nuestro peor juez.

A esos sentimientos de “podría hacerlo mejor” agregamos esa famosa -y muchas veces asfixiante- carga mental: la lista infinita que incluye los pendientes por hacer, los detalles que nadie más que nosotras nota e incluso, las cosas que sucederán en el futuro lejano.

Nuestro día fácilmente podría dividirse en dos actividades: todo lo que hacemos y pensar todo lo que hay por hacer. Cuando no estamos ocupadas trabajando, ordenando, alimentando y cuidando, estamos concentradas pensando en lo que sigue y lo que está por venir.

Muchas veces termina el día y sentimos que no hicimos nada (aunque hayamos hecho mucho) y es también cuando llega ese momento de reflexión, en el que nos cuestionamos si realmente estuvimos presentes para nuestros hijos en medio de todo este caos. Porque por alguna razón, dudar de nosotras y sentirnos la peor madre del mundo se ha convertido en un pasatiempo favorito.

Cómo lidiar con esta culpa

Debo ser sincera: no es fácil lidiar con la culpa cuando eres madre. Y me refiero a prácticamente cualquier culpa que podamos sentir. Nos sentimos mal por desear un poco de tiempo a solas o por añorar de vez en cuando aquellas épocas de juventud antes de tener hijos.

Pero sea cual sea la razón de nuestra culpa, una de las soluciones más prácticas y sencillas es esta: recordar que somos humanas. Que podemos equivocarnos. Que nadie nace sabiendo ser madre. Y sobre todo, que no existe la maternidad perfecta.

A pesar de que siempre procuro que tengamos tiempo de calidad, hay días en los que eso no sucede por una u otra razón. Cuando por las noches de esos días me invade esta culpa en particular, algo que también me ayuda mucho es pensar en todo lo que hice. Quizás ese día no tuvimos oportunidad de hacer alguna actividad memorable en familia. Pero estuve presente de muchas otras formas.

Desde que mi hija despierta, hasta que vuelve a dormir, estoy presente para ayudarle en todo lo que necesite. Soy una mamá que alimenta, cuida y acompaña. Me preocupo porque se nutra con buenos alimentos, por cuidar su salud física y mental, por apoyarla en su educación, por consolarla cuando se siente mal y por escucharla cuando me necesita.

En resumen, soy una mamá que quizás no es perfecta, pero que siempre está buscando hacer lo mejor para su hija. Y eso, es algo que siempre debemos tener presente y que puede ser más fuerte que cualquier sentimiento de culpa.

Soy Lucy, diseñadora, editora y mamá millennial. Amo escribir y compartir reflexiones, experiencias y consejos que puedan ayudar a otras mamás. Creo que la maternidad debe tomarse con una taza de café, mucho sentido del humor y un toque de amor propio. Me apasiona hablar de autocuidado, ocio familiar, libros y salud mental

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