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Quedarme en casa con mi hija no me hace menos feminista

Desde que era una niña siempre supe que estudiaría una carrera para luego ser una mujer trabajadora. Veía los ejemplos de mi madre y mi abuela materna, ambas maestras y mujeres que trabajaban fuera de casa. Creo firmemente que las mujeres podemos cambiar el mundo y que tenemos la capacidad intelectual para poder trabajar y ser líderes igual o mejor que un hombre (y digo esto sin intenciones de hacerlos menos a ellos).

En pocas palabras, crecí siendo feminista. Defiendo, apoyo y aplaudo a la mujer para que siga sus sueños, para que estudie, aprenda, siga mejorando día con día y se supere a sí misma. Para que seamos independientes, educadas, capaces y sobre todo, libres para decidir. Me siento orgullosa de ser mujer y de ver lo lejos que hemos llegado gracias a aquellas primeras valientes feministas.

Pero hubo un pequeño error, al menos en mi opinión, en este largo camino que se ha recorrido en favor de las mujeres, y creo que ocurrió en cómo se fue quizás alterando y aplicando la definición de feminismo a través de los años.

De acuerdo con la RAE el feminismo se define de la siguiente manera:

feminismo
Del fr. féminisme, y este del lat. femĭna ‘mujer’ e -isme ‘-ismo’.
1. m. Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres.

Es una definición sencilla: tener los mismos derechos que los hombres. A grandes rasgos esto se refiere a tener un salario igualitario, las mismas oportunidades de trabajo, la libertad para votar y opinar sobre los temas importantes en nuestra sociedad y gobierno, participar activamente en la política, el derecho a una educación de calidad, etcétera.

No quiero ahondar en la historia de las olas de feminismo, porque creo que es un tema demasiado amplio y con muchas interpretaciones y puntos de vista tan distintos que siento que jamás terminaría, y mi intención en esta ocasión es sólo hablar desde mi experiencia personal como feminista y madre. No escribo este post con afán de pelear, atacar ni generar controversia alguna. Escribo porque siento que es algo que debo decir en voz alta, algo que debo sacar de mi cabeza, desahogar este sentimiento de culpa que tuve por un largo tiempo y que considero ninguna mujer que es madre o está a punto de serlo debería de sufrirlo.

Quedarse en casa y dejar de lado tu carrera (ya sea temporal o permanentemente) para criar a tus hijos no es dar un paso atrás ni está peleado con el concepto de ser feminista. Yo elegí regresar a mi hogar, fue mi decisión, nadie me la impuso ni me obligó.

Creo que todos podemos y debemos tener completa libertad para elegir sobre algo tan básico como trabajar o no trabajar. Pero yo no me sentí así. Después de que nació mi hija, me sentí presionada y confundida, hasta me atrevo a decir que me avergonzaba de mí misma. ¿Cómo era posible que yo, que me considero una mujer moderna, feminista, con una licenciatura y con todo el sentir que menciono al inicio de esta redacción, quería abandonar mi trabajo para quedarme en casa con mi hija? Y por otro lado, cada mañana, al ir a trabajar y dejar a mi hija bajo el cuidado de alguien más, me sentía la peor madre del mundo, se me apachurraba el corazón y era bastante común que llorara varias veces por semana.

Aunque en ocasiones externaba este último pensamiento a mi familia o amigos más cercanos, sus respuestas iban siempre en el sentido de “ni modo, así son las cosas, conozco muchas mamás que trabajan y a sus hijos no les ha pasado nada” o “todos fuimos a guarderías y mira qué bien estamos” por lo que nunca sentí que alguien me apoyara y eso aumentaba mi verguenza y confusión internas.

Aclaro que no creo que esto haya ocurrido porque sean malas personas o me hayan dado la espalda, creo que de alguna manera, se debe a ese cambio en el concepto de feminismo del que hablaba antes, con el que nos mentalizaron para pensar que la única manera en que una mujer pueda empoderarse, tener voz o “ser alguien” en la vida es trabajando fuera de casa y que regresar al hogar con los hijos es algo de mujeres sumisas o anticuadas.

Afortunadamente, he tenido la oportunidad de experimentar ambas opciones: cuando nació mi hija regresé -no muy convencida y con el corazón roto- a mi lugar de trabajo. Y aunque me encantaba lo que hacía, tenía unos compañeros de trabajo increíbles y un jefe muy comprensivo, en ese tiempo que regresé a la oficina me sentí mal todos los días. Y después de un largo año pensando y tristeando, por fin me rebelé. Y lo digo así, me rebelé, porque así fue como me sentí.

Las reacciones de sorpresa no se hicieron esperar, todos intentaron convencerme de que me quedara, me recomendaban excelentes guarderías, incluso hasta me ofrecían mayor flexibilidad laboral, comentarios que aunque se sentía un poquito pesado recibirlos porque por supuesto me entristecía dejar mi trabajo, me hacían darme cuenta que había dejado una marca importante en mi área laboral y sobre todo, que había hecho las cosas bien.

Pero me hubiera gustado mucho que los comentarios apoyando mi decisión hubieran sido así de alentadores y expresados de esa manera tan libre y pública. En cambio, las pocas personas que me felicitaron o se sintieron felices por mi decisión me lo decían en lo privado, casi hasta bajando la voz o únicamente por mensajes o correos. Por supuesto el 99% eran mujeres.

Y es aquí cuando llega el punto principal de este post. ¿Por qué la decisión de una mujer de volver o no a trabajar después de tener hijos debe ser motivo de verguenza o reproche? ¿Por qué importa tanto lo que piense la sociedad al respecto? ¿Por qué se nos acusa de ser retrógradas o antifeministas si decidimos pausar nuestra carrera laboral para cuidar a nuestros hijos? Simple y sencillamente, porque lo hemos permitido.

Un ama de casa que cuida a sus hijos es tan feminista y valiosa como la gerente de la empresa. Tan válido es quedarse en casa con los hijos, como lo es volver al trabajo después de tenerlos. Es decisión personal de cada mujer y todos debemos respetarla. Creo firmemente que ser feminista es luchar también por los derechos de las mujeres en su papel de madres y respetar las decisiones de crianza que cada una elija libremente.

Mi plan no es ser ama de casa permanente, pero a 6 meses de haber renunciado a mi trabajo, me siento tan cómoda y tranquila que sé que fue la mejor decisión y no me importa lo que piensen los demás. Soy libre de elegir y no debo avergonzarme de querer acompañar a mi hija en sus primeros años.

¿Volveré a trabajar? Posiblemente sí. Me gusta trabajar, disfruto mucho mis días cuando sé que he sido productiva y he ayudado a los demás. Pero ahora mi hija me necesita y yo la necesito a ella.

Foto: Madre e hija en Shutterstock

Soy Lucy, diseñadora, mexicana y una mamá millennial. Soy madre de una pequeña de tres años de nombre Lucía, a quien cariñosamente llamo Little Monster en el blog. Tomo la maternidad con una taza de té y mucho sentido del humor. Comer, leer, dormir y escribir son mis placeres.

This article has 25 comments

  1. mirari

    nos han intentado enganyar haciéndonos creer que es trabajar fuera de casa es feminista. y lo bueno es tener la opciôn de decidir trabajar o no.

  2. Lupita Del Toro

    Excelente reflexión. Valoro muchísimo las decisiones valientes de las mujeres, unas por quedarnos en casa y otras por seguir adelante en su ámbito laboral fuera del hogar. Ninguna es mejor que la otra, ni nos hace mejores o peores madres. Cada una conoce su situación y necesidades personales y familiares, ambas, muy respetables!

  3. Erika Lerma

    Muy cierto todo lo que dices el tener diferentes objetivos no te hace menos feminista. Al contrario demuestra tu fortaleza al ver como luchas por lo que crees y amas.

  4. leilydiazmacip

    Parecía que iba leyendo mi historia, te digo algo te envidio por tener la foto de ese día me encantaría ver cuál era mi expresión en ese momento, para mí fue mas aventura salir que quedarme, llegar ser mamá y ama de casa de 24 hrs esa si era una aventura 🙂

    • Lucy - Una mamá millennial

      Tuve la fortuna de trabajar en el área de Comunicación y éramos muy arguenderos por todo, iba feliz y triste por irme, pero me hicieron reír mucho porque hicieron todo un show cuando me fui. Y sí, ser madre a tiempo completo es una verdadera aventura!

  5. Daniela Jasso

    Nuestras entradas parecen contrarias, pero creo que tienen un punto en común. Ambas dejamos todo para estar con nuestros hijos, vaya que es un paso muy difícil pero llegamos a la misma conclusión, cuando estamos junto a ellos son momentos muy felices y de verdad cada instante lo disfrutas más que cuando trabajas. Por otra parte, como bien dices quedarse en casa no te hace feminista, es algo que debería entender la gente, el feminismo es aquello que deseamos hacer porque tenemos derecho a hacerlo, y tú decidiste quedarte con tu hija para verla crecer.

    Saludos.

    • Lucy - Una mamá millennial

      Yo creo que más que parecer contrarias se complementan y son dos puntos de vista de una situación que nos sucede a todas como madres. Y sí entendí que era error de dedo, no te preocupes! Muchas gracias por comentar, saludos!

  6. Daniela Jasso

    Perdón era: Como bien dices quedarse en casa no te hace menos feminista, es algo que debería entender la gente, el feminismo es aquello que deseamos hacer porque tenemos derecho a hacerlo, y tú decidiste quedarte con tu hija para verla crecer. Error de dedo.

  7. Danza Arrullo

    En éste momento, quedarte en casa y criar amorosamente a tu hija es el único trabajo que nadie más puede hacer como tu, y el más importante porque es el núcleo sobre el que se sostiene toda sociedad, ese inicio, forma a esa bella personita <3

  8. Marisol Martín

    Me ha encantado el post. tienes mucha razón en el modo en como la gente te hace sentir, pero ante eso lo mejor es tener la mente clara y rebelarse entonces para no dejar que esas ideas sobre nosotras arraiguen, porque la clave nos las das tú en la frase “mi niña me necesita, al igual que yo la necesito a ella…”
    Es algo instintivo, es algo natural, es el apego y aunque se puede ir contra de él y continuar nuestros ritmos de vida “anticrianza”, y hacerlo de este modo alternativo que aparentemente es normal. Pero es una decisión personal y no cuestionable. A poco que no queramos reconocerlo hay una necesidad mutua entre la madre y sus hijos, un hilo invisible, una descentración que te “aparta” de tu vida por comenzar a poner la suya en orden. Y es maravilloso además.
    Un beso

    • Lucy - Una mamá millennial

      Me agrada que te haya gustado, definitivamente es una decisión personal, en ocasiones muy difícil pero debemos poder elegir con libertad. Muchas gracias por comentar, un beso!

  9. fran

    Muy de acuerdo con el post, en lo personal me identifico porque son ideas que se me han venido a la mente y se que pronto tengo que tomar una decisión! que oportuno leerte!

    Saludos

  10. yentoncesmeconvertienmama

    Muy buena reflexión, opinó igual que tu. Acabo de descubrir tu blog, me quedo como seguidora, te invito a que te pases por el mío, un beso desde

    https://yentoncesmeconvertienmama.wordpress.com

  11. Samuel G.

    Gracias por tus comentarios, aunque efectivamente dejaste un gran hueco en tu trabajo, te respeto y aprecio mucho más por tu valiente decisión.
    Eres una mamá amorosa y dedicada, y estoy seguro que tendrás un éxito rotundo en cualquier tarea que te propongas.
    Gracias por tu tiempo, pero sobre todo gracias por tu amistad.
    Hasta siempre Mamá Millenial!!

  12. Veronica arenas Saldaña

    Que bueno que haces énfasis en lo que es el feminismo, desafortunadamente se mal interpreta. Yo decidí quedarme a cuidar a mis hijas, cuando crecieron entre a la Universidad para terminar mi carrera. En mi trabajo dábamos talleres a mujeres y explicabamos ésta parte de que ellas tenían que decidir, si querían quedarse en casa o trabajar. Para muchas es muy difícil ya que la presión económica y cultural no las deja. Saludos y muy buen post

    • Lucy - Una mamá millennial

      Qué bueno que proporcionaban esos talleres, muchas mujeres no lo hacen por el qué dirán, en mi caso eso fue lo que me mantuvo con duda tanto tiempo hasta que decidí pensar solo en lo que necesitábamos mi hija y yo. Saludos y gracias por comentar!

  13. Pingback: Un año como mamá full time – Una mamá millennial

  14. 30 y... y mamá

    Estoy muy de acuerdo con tus palabras, yo creo que lo primero que tenemos que defender las mujeres nuestro derecho a decidir. Si tienes la suerte de poder elegir dedicarte totalmente a tu bebé durante el tiempo que consideres aprovéchalo, disfruta cada segundo de tu hija, porque nunca volverá a tener esta edad.

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